Pagar deudas y permitirse lujos hasta ese momento imposibles son las opciones preferidas de la gente para invertir el dinero ganado en la lotería. Pero, ¿cuántas personas usarían ese dinero para ayudar a los más necesitados?

Esto es precisamente lo que hizo Rachel Lapierre. Esta enfermera canadiense siempre había soñado con dedicar su vida a los demás y poder realizar un voluntariado.

En 2013 tuvo la fortuna de ser la ganadora del sorteo de la lotería de Quebec llamado «ganador de por vida», cuyo premio consistía en una paga semanal de 1.000 dólares canadienses.

«Al principio no me lo podía creer. No lo celebré ni grité desde la azotea porque había hecho una promesa al universo y estaba decidida a mantenerla», dice Lapierre.

En 1982 Lapierre se dedicaba al mundo de la moda. Fue ganadora del concurso de belleza Miss Quebec y después abrió su propia agencia de modelos. Al cabo del tiempo se dio cuenta de que su verdadera vocación era ayudar a otras personas y dedicar su vida a la caridad.

«Quería hacer lo que me gustaba por el resto de mi vida, quería ayudar a los demás», declara.

Fundó su propia organización caritativa

Trabajaba de enfermera cuando recibió el premio y tan solo dos meses después ya había dejado su trabajo y fundado su propia organización: Le Book Humanitaire.

La fundación, localizada en Saint-Jerome, a unos 60 km de Montreal, se encarga de conectar a personas necesitadas con otras que pudiesen ayudarlas.

En una ocasión, una familia congolesa que está refugiada en Quebec encontró una casa gracias al trabajo de Lapierre. El trabajo abarca desde la provisión de comida y ropa caliente a personas sin hogar en Quebec hasta clínicas de calle en Calcuta, donde organizan viajes regularmente.

La página de Facebook de la organización tiene casi 22.000 seguidores, pero Rachel no se detiene ahora.

«Crecí en un entorno pobre y vi la miseria y la tristeza. Me dije a mí misma que si todos hiciéramos un pequeño gesto, el mundo sería mejor», dijo.

A través de la organización, la gente también puede ofrecer servicios o bienes que desean donar por caridad. Por ejemplo, si alguien tiene ropa para regalar, le pondrán en contacto con una familia que necesita esa ropa.

«No se trata solo de cosas materiales. También se puede ayudar a un paciente con cáncer a tener una cita con un médico», dice la fundadora de Le Book Humanitaire.

Sin duda, hay personas que son auténticos ejemplos a seguir. Rachel Lapiere es una de ellas.