Un primer premio de Lotería Nacional puede cambiar muchas cosas, pero cuando llega compartido en familia, la alegría se multiplica.
Esta historia empezó en 2018, cuando sus hijos le enseñaron TuLotero como una forma de seguir jugando juntos, incluso cuando una de sus hijas se fue a vivir fuera. Años después, esa costumbre familiar terminó convertida en una alegría enorme: un primer premio con cuatro décimos del mismo número.

Una tradición familiar que siguió viva en TuLotero
La madre protagonista de esta historia compró cuatro décimos de Lotería Nacional pensando en los suyos: uno para ella y otro para cada uno de sus tres hijos. El número acabó llevándose el primer premio de Lotería Nacional: 60.000 € por décimo y una alegría familiar de 240.000 € en total.
No era una compra cualquiera. Para ella, jugar siempre ha tenido algo de vínculo familiar. Sus hijos fueron quienes le descubrieron TuLotero y, desde entonces, la app se convirtió en una forma cómoda de mantener viva esa tradición, aunque no todos estuvieran en el mismo lugar.
“Mis hijos son los que me ponen al día con las aplicaciones”, cuenta. Y aquella recomendación acabó cerrando el círculo de la forma más inesperada.
Un número elegido con significado
La elección del número tampoco fue casual. Como ella misma explica, suele escoger cifras que tengan algún sentido personal: “Siempre que cojo un número es porque representa algo para mí”.
Esta vez, el número nació de unir dos aniversarios: el de una institución vinculada a la salud y una fecha especial en su trayectoria profesional. “Pensé: el aniversario de este centro y mi décimo aniversario, ¿por qué no?”, recuerda.
Lo buscó en la aplicación y lo compró casi sin imaginar que pudiera tocar. “No puede ser que un número elegido de esta manera pueda salir”, pensó al comprobarlo. Pero salió.
Una videollamada para celebrar el primer premio Lotería Nacional
Cuando recibió la notificación, estaba junto a uno de sus hijos. Al principio, ninguno de los dos terminaba de creérselo. La emoción fue inmediata y la celebración llegó enseguida en forma de videollamada familiar.
“Para mí fue muy especial, porque uno de mis hijos ya había visto pasar la suerte de cerca al quedarse fuera de un décimo de Navidad que acabó siendo el Gordo”, cuenta.
Esta vez, la suerte sí llegó a casa.
Una historia de suerte, familia y emoción
El premio servirá para hacer un viaje familiar pendiente y mirar al futuro con más tranquilidad. Pero, por encima de la cantidad, esta historia habla de familia, de tradición y de esa ilusión compartida que se mantiene con los años.
“Soy afortunada por tener la familia que tengo, pero ahora lo soy aún más”, resume.
Sus hijos le enseñaron a jugar en TuLotero. Años después, ella acabó dándoles el mejor número de su vida.