Imaginad que estáis en la calle y alguien os pide una moneda para rascar un boleto de lotería. Mientras lo hace, véis como esa persona ¡acaba de ganar un premio que le convierte en millonario! Te devuelve la moneda y al irse hablando por teléfono tan ilusionado, se le cae el boleto. ¿Se lo devolveriais? Seguramente la primera reacción de muchos de vosotros a esta pregunta es que sí. Sin embargo, quizás haya que verse en la situación… A continuación…